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¿Por qué hacer ejercicio?

Estar sentado durante largos periodos de tiempo contribuye a muchas complicaciones de salud, como obesidad, hipertensión arterial, colesterol y triglicéridos altos, etc. A nivel mundial, el costo en salud de las personas sedentarias es de billones de dólares anuales, que se gastan principalmente en tratar y manejar enfermedades crónicas que pueden evitarse con nutrición y ejercicio.

El problema es, que hay una creencia muy común que te hace pensar que, si no sudas al hacer ejercicio, o no te sientes adolorido al día siguiente, entonces no estás ejercitándote lo suficiente. Si, bajo esta idea, has estado evitando el ejercicio porque piensas que si no duele no verás resultados, es momento de cambiar tu mentalidad. En lugar de utilizar el ejercicio para escapar de tu cuerpo, úsalo como un momento para estar consiente de él. Reconoce que eres capaz de realizar lo que te propongas de una forma que te funcione y se apegue a tu forma de vida. Biológicamente, los humanos estamos diseñados para buscar placer y evitar el dolor. Por lo tanto, al encontrar una manera de alcanzar una buena condición física (o cualquier otra meta de tu vida) sin esfuerzo ni dolor, será más fácil que tengas éxito.

Así como la nutrición integral no es solamente acerca de comer alimentos saludables, la actividad física no se trata únicamente de mover el cuerpo. Hay otros factores involucrados, tal como si te ejercitas solo o acompañado; en tu casa, en el gimnasio o al aire libre; y si eliges actividades físicas de intensidad alta o moderada. Lo normal es que requieras un poco de experimentación y reflexión antes de conocer bien tu cuerpo y poder identificar qué, cómo y cuándo necesita actividad física. Para llegar a esto, puedes comenzar con los siguientes consejos:

1.- Crea un HORARIO: Uno al que te puedas comprometer. Hacer ejercicio a cualquier hora del día tiene beneficios, no es mejor sí lo haces en la mañana, a medio día, o en la noche. Para comenzar te recomendamos que pruebes diferentes horarios cada semana y evaluar cómo y cuándo te sentiste mejor, si pudiste cumplir con todos los horarios propuestos, etc. Elige lo que se sintió más natural para ti, y a partir de eso, en el calendario del celular o en una hoja, crea un horario de ejercicio para toda la semana. Tienes que hacerlo muy detallado e incluir que actividad física vas a hacer, durante cuánto tiempo y dónde lo harás. Recuerda que está bien comenzar con pequeños pasos.

2.- Ponte metas REALISTAS: Es mucho más eficiente ponerte una meta de 10 minutos TODOS los días, que correr 45 minutos 2 días, si hace años que no haces actividad física de este tipo. También es poco realista ejercitarte en la noche si tus días laborales son muy cansados, estresantes y largos. No poner metas realistas te llevará a la frustración y perderás la motivación al sentir que te falta fuerza de voluntad.

Recuerda que el objetivo es crear una relación contigo mismo en la que cuides de tu cuerpo y tu cuerpo cuide de ti, por lo que debes identificar qué cosas eres capaz de hacer, y cuáles no.

3.- Empieza DESPACIO: Tener confianza en ti mismo toma tiempo, así como aumentar el tiempo, intensidad y frecuencia de la actividad física. Tómalo con calma y verás mucho mejores resultados a largo plazo, tanto física, como mentalmente.

4.- Haz tu CALENTAMIENTO MENTAL: Necesitas ver el tiempo de ejercicio como tiempo para TI. Toma un momento antes de empezar para conectarte con tus intenciones y metas; respira profundamente y cuando exhales saca todos los    pensamientos que te detienen para lograr tus metas. También debes calentar físicamente caminando un poco, o haciendo sentadillas y lagartijas sin peso agregado. Recuerda que calentar es indispensable para evitar lastimarte y que esto, a su vez, te impida ejercitarte.

5.- Mantente PRESENTE: No necesitas escaparte de tu cuerpo para tener una buena sesión de ejercicio. No tienes que evitar sentir emociones o dejarte a ti mismo en otro lugar. Al contrario, procura mantenerte relajado y con la mente abierta para permitirte experimentar todas las sensaciones de tus músculos trabajando, tus pulmones respirando, etc. Al estar en conciencia plena, el ejercicio se convertirá en una parte natural de tu vida, y no en una obligación.

6.- Avanza según lo que tu cuerpo pida: No eres una máquina. Para utilizar tu cuerpo de manera efectiva tienes que aprender a escuchar lo que trata de decir y hacer ajustes conforme a eso. A partir de esto, podrás empezar a trabajar CONTIGO MISMO, y no contra ti.

7.- Hazlo DIVERTIDO: Hacerlo acompañado, escuchar música, ir a una clase en lugar de hacer una rutina, probar un deporte nuevo, o cualquier cosa que te haga sentir nuevamente motivado y con energía. Si vas a subirte a una caminadora puedes leer o ver un programa/serie mientras tanto. Recuerda que mientras estés moviendo tus músculos estarás quemando calorías y obteniendo todos los beneficios del ejercicio, pero si encuentras una forma de divertirte durante el proceso, será mucho mejor.

8.- NO NECESITAS SUFRIR PARA OBTENER RESULTADOS: Consigue al menos una persona que te apoye, entre más apoyo y ánimo tengas acerca del tema del ejercicio, va a ser más fácil hacerlo un hábito. Un entrenador personal, clases     grupales, amigos, familiares o cualquiera que te motive y anime a seguir. Puedes incluso hacer un diario o blog en el que registres cómo te sientes y cómo has evolucionado durante el proceso. Sin embargo, recuerda que tú eres el último responsable de tu propio progreso, sólo necesitas un recordatorio de otras personas que creen en ti para que no sea complicado seguir por un camino saludable.

9.- Mantente HIDRATADO: Toma mucha agua durante el ejercicio, ya que es indispensable para que tu cuerpo pueda utilizar correctamente los nutrimentos que le dan energía para moverse y para poder gastar calorías de forma adecuada. Ten una botella de agua a la mano cada vez que te ejercites y te sentirás mucho menos cansado.

10.- Reflexiona: Al terminar una sesión de ejercicio, tómate unos minutos para meditar y AGRADECER a tu cuerpo por lo que lograste. ¿Te sientes mejor que antes de empezar? ¿estás menos estresado? ¿sientes más confianza en ti mismo? Conéctate con todas las sensaciones positivas y úsalas como motivación para la siguiente vez que te ejercites.

11.- Estírate: Hacer un poco de estiramiento, ya sea al inicio o al final, es parte de la sesión de ejercicio porque previene que sientas dolor y ardor muscular al día siguiente. Mientras lo haces, enfócate en tu respiración para sacar todas las emociones negativas y llenar tus músculos y pulmones de aire, que también da una sensación de tranquilidad mental.

12.- DUERME lo suficiente: la recuperación que obtenemos al dormir es indispensable para todas las células del cuerpo, reparar las fibras musculares que se rompieron durante la actividad física, y por supuesto, recuperar energía para el día siguiente. Asegúrate de dormir de 7 a 9 horas al día.

13.- Sé PACIENTE: Todo es un proceso. Entiéndelo como tal y no seas muy estricto contigo mismo; siempre habrá días mejores que otros. Además, todos somos diferentes, y así como algunos empiezan a notar los resultados rápidamente, otras personas necesitan más tiempo. Si estás esperando un cambio en tu cuerpo, enfócate en los resultados inmediatos como mejor humor, menos estrés, y más energía.